
Sin utopías vives a merced de lo que el poder decida imponer en cada momento. Estás en sus manos...”
Joan Manuel Serrat
“La contrarrevolución neoliberal chilena cambió radicalmente la estructura de la economía, y consecuentemente, casi todo su entramado institucional. Un aspecto central de este cambio fue la "nueva organización industrial", es decir, la nueva forma en que se articuló la propiedad, la producción y los procesos de trabajo, cuyo fundamento fueron las nuevas relaciones entre capital y trabajo, entre capitalitas y entre los propios trabajadores. La tarea político-ideológica de la contrarrevolución neoliberal fue fijar dichas relaciones como normas legales o garantizar, cuando se trataba de simples prácticas sociales, su reproducción espontánea, sin necesidad de ley. El conjunto de la institucionalidad de jure y de facto, constituyó y constituye la arquitectura del proyecto neoliberal, extendido incluso a otras dimensiones de la vida.”
Nuestra vida cotidiana se rige sobre la base del sistema económico actual, que tiene como fin la acumulación y concentración de la riqueza en pocas manos (pocos ricos muchos pobres), no importando nada más que la maximización del capital (generación de más dinero, que seguirá en pocas manos), se deshumaniza así toda relación laboral, considerando al obrero como mercancía que se puede comprar o vender. Claros ejemplos de la relación patronal es la Industria Textil Bellavista Oveja Tomé, los aserraderos en Los Ángeles, la minería del carbón en Lota y Coronel, etc. De extremo a extremo de nuestra tierra sea impuesto este trato burgués, siendo los obreros empleados como parte de las maquinas a las que sirve el trato para ambos será el mismo solo un medio para obtener el máximo de ganancias y viéndose desechados cuando esto no ocurra. ¿Y quien se supone que regula las relaciones laborales, quien es que protege a los trabajadores a los obreros?
“Es una ilusión figurarse que el gobierno es la representación del pueblo. El gobierno es la representación de la clase capitalista. El pueblo trabajador no hace otra cosa que nombrar como gobernante a quien las clases ilustradas y ricas quieren imponer”. Las relaciones sociales entre la burguesía Chilena y el pueblo en general pasan por el olvido, la indiferencia, la explotación, etc. “Todo lo necesario para la producción ha sido acaparado por algunos en el transcurso de esta larga historia de saqueos, guerras, ignorancia y opresión en que ha vivido la humanidad antes de aprender a domar las fuerzas de la naturaleza”.
¿Por qué tendríamos que seguir soportando tal trato?
Somos ricos, muchísimo más de lo que creemos. Ricos por lo que poseemos ya; aún más ricos por lo que podemos conseguir con los instrumentos actuales; infinitamente más ricos por lo que pudiéramos obtener de nuestro suelo, de nuestra ciencia y de nuestra habilidad técnica, si se aplicasen a procurar el bienestar de todos. Unámonos como hermanos, proletarios, parias, obreros, pueblo uníos a la lucha por el bienestar común.